plántulas

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Oportuna y de calidad

Producción de plántula de chile bajo cubierta

Manuel Reveles-Hernández, Rodolfo Velásquez-Valle

Campo Experimental Zacatecas-INIFAP

Saúl Huchín-Alarcón

Campo Experimenta Valle de Guadiana-INIFAP

Ricardo Trejo-Calzada, José Ruiz-Torres

Universidad Autónoma Chapingo

 

La producción de plántula en charolas y bajo condiciones de invernadero son múltiples permite la obtención de plántula oportuna para el trasplante en oportunidades estacionales del mercado de las cosechas, control estricto de semilla, siembra y manejo del cultivo para obtener plántula libre de virosis y fungosis y un ahorro de 45 días respecto a la plántula obtenida en almácigos tradicionales al piso.

 

Sustrato y charolas

El insumo que más impacta los costos de producción es el sustrato. El tamaño de la celda en donde se sembrará la semilla tiene gran impacto sobre el desarrollo del cultivo. De acuerdo con evaluaciones se recomienda utilizar charolas de 200 cavidades para obtener plántula de calidad; sin embargo, es común que para disminuir costos se realice la producción comercial de plántula de chile en charola de 338 cavidades, lo que implica tener que aplicar riegos y fertilizaciones con mayor frecuencia, además de se incrementa el tiempo de obtención de la plántula.

Las charolas de plantación deben ser en lo posible biodegradables, reutilizables o reciclables, para disminuir el impacto de éstas en el medio ambiente. La disposición final de las charolas usadas debe realizarse en lugares conocidos e identificables y con la técnica menos dañina para el medio ambiente.

Preparación de las charolas.

Cuando se utilizan charolas usadas es recomendable realizar un tratamiento previo a la siembra con el propósito de disminuir riesgos de enfermedades provenientes del ciclo anterior, por lo que se recomienda lavar y desinfectarlas minuciosamente, antes de iniciar la siembra; para su limpieza se sugiere utilizar abundante agua y detergente en el proceso de lavado, tallar con un cepillo o escobeta hasta eliminar cualquier residuo de sustrato, plántula o impurezas presentes; la desinfección de las charolas, puede hacerse con los productos que existen en el mercado para eliminar posibles residuos que puedan constituir una fuente de infección, o bien, una solución de blanqueador para ropa a base cloro en una proporción 20:1 (20 L de agua con 1 L de cloro comercial).

Es muy importante cambiar el agua cada 400 charolas para evitar que se pierda el poder de desinfección. Se sumergen las charolas desinfectadas en agua limpia para eliminar el cloro y se colocan en estibas con las cavidades hacia abajo y se dejan reposar por un periodo de 2 a 3 días; Después del tiempo de reposo las charolas son sumergidas en otra solución desinfectante y se dejan reposar por dos días más para que ejerza su efecto y puedan ser usadas.

• Procedimiento para siembra de charolas

Los sustratos comerciales generalmente contienen humedad; sin embargo, esta casi nunca es suficiente para garantizar una germinación adecuada, por lo que se debe agregar agua para facilitar el manejo del sustrato para la siembra; el agua que se agregue será suministrada con una regadera de mano, o asperjando con una manguera al mismo tiempo que se mezcla, para lograr humedecer al sustrato de manera homogénea. La humedad del sustrato para su manejo no debe permitir que se apelmace o forme terrones al compactarlo con la mano; ya que cuando el sustrato se humedece demasiado, se dificulta la aireación y el drenaje;el sustrato sobre humedecido provoca la compactación de éste en la cavidad, lo que favorece el encostramiento de la superficie y afecta la germinación de la semilla; además la compactación afecta considerablemente el crecimiento radical, provocando la poca o nula penetración de raíces y su deformación.

Llenado de charolas

Cantidad de sustrato por charola. Se requiere aproximadamente 4.0 L de sustrato por charola por lo que un bulto de 107 litros de sustrato será suficiente para 27 charolas de 200 cavidades aproximadamente. El llenado de las charolas con el sustrato húmedo se debe realizar sin compactar, buscando siempre que se llenen hasta el ras; se recomienda no sacudir o “cernir” las charolas, a fin de evitar compactación del sustrato y posibles problemas de drenaje en las cavidades.

Para el llenado se recomienda colocar 2 charolas a la vez dentro del recipiente donde se preparo el sustrato y se llenan las cavidades uniformemente de forma manual evitando tirar el sustrato fuera del contenedor; en seguida se planchan las charolas con un rodillo para planchar charolas pasándolo dos veces sobre las cavidades y una vez llenas y planchadas se estiban a no más de 150 charolas por tarima y se trasladan al área de siembra. Es muy importante limpiar el rodillo manualmente cada 5 o 10 charolas según se requiera para eliminar incrustaciones de sustrato en el mismo.

• Siembra

Previo a la siembra se debe asegurar de lavar y desinfectar correctamente toda el área de siembra para prevenir una posible contaminación que pudiera poner en riesgo el desarrollo de la plántula.

Profundidad de siembra. La profundidad adecuada de siembra será de 1.0 cm la cual se hará con rodillos o plantillas para realizar las depresiones o cavidades, donde se depositará la semilla. La siembra de las semillas se debe realizar con la mayor precisión posible, a fin de depositar sólo una semilla por cavidad (previa desinfección de manos de sembradoras); se realiza con un recipiente o vaso desechable hasta un cuarto de su capacidad a cada sembradora y una vez sembrada y revisadas se trasladan al área de tapado. En el mercado se comercializan diferentes marcas de sembradores con diferentes tipos de complejidad; sin embargo, cuando las cantidades a sembrar son reducidas esta práctica se puede realizar manualmente.

Tapado y germinación de semilla. Después de realizar la siembra, se tapa la semilla con sustrato húmedo o vermiculita y se aplica un riego a saturación para posteriormente apilarlas y cubrirlas completamente con un plástico negro; se debe cuidar que la cubierta de plástico selle totalmente la pila de charolas, para evitar evaporación del agua y facilitar humedad más o menos constante durante la germinación.

El apilado de las charolas se suele realizar en locales reducidos llamados germinadores o cuartos de germinado, en donde se mantiene la temperatura más o menos estable temperatura entre 28-30° C y una humedad relativa de 60-70%; sin embargo, cuando no se dispone de esta infraestructura, se pueden apilar dentro del invernadero.

La práctica ha demostrado que en la mayoría de los casos, en condiciones de invernadero, tanto la charola de la base de la pila o estiba, como la de la parte superior, tardan más tiempo en germinar, por lo que algunas veces cuando se dispone de material, se recomienda que éstas dos charolas se dejen sin sembrar y se coloque sólo con sustrato regado, a fin de lograr una germinación homogénea.

La germinación de chile se ve afectada principalmente por la humedad y la temperatura, por lo que se recomienda mantener la humedad constante y la temperatura entre 20 y 25º C, con lo que se logra que germinen entre seis y ocho días.

Cuando la temperatura es adecuada se recomienda revisar las estibas de charolas en germinación a partir del 6º día y se muestrean 9 charolas de cada estiba, 3 de la parte inferior, 3 de la parte media y finalmente 3 de la parte superior; así mismo en cada una de estas inspeccionar como mínimo 6 cavidades. Esta revisión se hace descubriendo la semilla con un palillo de madera para verificar si existe brote de radícala con el propósito de desestibar o extenderlas en cuento empiecen a emerger, revisando tanto la base como la parte superior de cada charola, ya que algunas veces las raíces empiezan a emerger por la perforación de la parte inferior de las cavidades, antes que haya emergencia en la parte superior.

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